Poseer sobrepeso o bajo peso o incluso sufrir trastornos alimenticios durante la juventud puede traer consecuencias al momento de buscar un embarazo, ya que la ausencia de una buena alimentación, puede producir problemas de fertilidad. Es por eso que una adecuada alimentación y una conducta nutricional correcta son fundamentales para tener una vida saludable.La infertilidad tiene relación con lo físico y con lo psicológico y el primer paso para acercar a la pareja a la concreción de este deseo de ser padres es el bienestar, la vida saludable y la mejora en su calidad de vida.
Al hablar de trastornos en la conducta alimentaria se hace referencia a desviaciones que pueden derivar en una enfermedad, y sus extremos visibles son la caquexia (extrema delgadez) y la obesidad. Además, debemos considerar que si estos trastornos se mantienen durante el embarazo, no sólo afectarían a la madre sino también al bebé. En todos los casos de trastornos alimentarios hay obsesión por la comida, el peso y el aspecto corporal, el deseo de no comer y la negación a alimentarse normalmente. Pero un trastorno alimentario es un extremo. Muchas veces un sobrepeso incluso leve o un peso por debajo del nivel deseado, pueden interferir en el logro de un embarazo.
Es importante entonces en todos los casos adoptar aquellas actividades que sean beneficiosas para la salud y evitar las que puedan interferir en el logro de la gestación. La actividad física y la dieta balanceada son dos de las principales actividades a realizar para combatir el sobrepeso y la obesidad, el control del peso es importante. La mayoría de las veces el exceso de peso se debe a una vida sedentaria y a una alimentación inadecuada. Sin embargo, en todos los casos de búsqueda de embarazo seguir una dieta balanceada y realizar actividad física es indispensable. Pero también debe tenerse en cuenta que debe evitarse el cigarrillo, por ejemplo, que puede tener incidencia en la fertilidad futura.
Ahora bien, subir o bajar de peso puede producir una alteración de la ovulación o en la producción de espermatozoides y hay muchos trastornos alimentarios menores que pueden llevar a la infertilidad porque se altera la armonía interna que es la que va a facilitar la producción del óvulo en la mujer y los espermatozoides en el hombre. Por eso es tan importante que el peso sea lo más cercano al ideal posible. En algunas ocasiones, al solucionarse esa alteración puede lograrse el embarazo.
Sobrepeso y obesidad
La obesidad puede generar:
- Ciclos menstruales irregulares o infrecuentes, o ciclos menstruales regulares con alteraciones en la calidad del óvulo.
- Aumento en la tasa de infertilidad
- Riesgo durante la cirugía reproductiva
- Aumento en el riesgo de aborto espontáneo
- Menor éxito con los tratamientos de fertilidad
Con la obesidad, en las mujeres pueden aparecer alteraciones que provocan falta de ovulación u óvulos deficientes, y problemas en el ciclo menstrual.
Asimismo, la sexualidad puede encontrarse disminuida.
Por otro lado, es probable que existan complicaciones en el embarazo:
- Riesgo aumentado de hipertensión
- Riesgo aumentado de diabetes de embarazo
- Riesgo de malformaciones del recién nacido
- Riesgo de neonatos de peso aumentado
- Riesgo de parto por cesárea
En cuanto al hombre, aquel con sobrepeso que presenta trastornos en su función reproductiva puede tener una merma en la producción o calidad de espermatozoides por debajo del umbral necesario para lograr un embarazo. Es decir, no es lo mismo un trastorno alimentario en un hombre que de base tiene 20 millones de espermatozoides por mililitro, que otro que tiene 50 millones, porque este último puede tener una merma y llegar a 40 millones sin que esto incida en el logro de un embarazo, pero a aquel que tenía 20 millones la merma puede dejarlo debajo del umbral necesario para lograr el embarazo. Por eso siempre hay que hablar del trastorno alimenticio y el efecto que causaría sobre la persona en particular.
Bajo peso
En el caso de la anorexia, la amenorrea, es decir la falta de menstruación, es una expresión que acompaña el cuadro. Al comienzo, la mujer puede tener ciclos menstruales normales pero los desarreglos en la menstruación marcan la gravedad de la enfermedad que está repercutiendo en otras áreas. Todo esto genera desajustes a nivel del sistema nervioso central, que van a provocar problemas en ese mecanismo de relojería que debe funcionar para lograr la ovulación. A veces algunos de estos síntomas pueden presentarse en una persona de bajo peso que no ha legado a la anorexia.
Cuando se presenta la amenorrea no puede tratarse con estimulación hormonal porque estas mujeres no muestran una falla ovárica primaria y sus análisis hormonales son normales. En estos casos, estimular los ovarios con hormonas para tratar de que ovulen no es lo correcto.
Si una mujer con anorexia o de bajo peso logra embarazarse, por su delicadeza y su fragilidad, puede tener complicaciones severas. Aún si se logra el embarazo sin haber solucionado el trastorno alimentario o sin haber llegado a un peso normal, las dificultades del bajo peso pueden ser graves: retardo de crecimiento del bebé, abortos, muertes fetales intraútero, complicaciones para la madre, y hasta la muerte, ya que el embarazo es siempre una sobrecarga para el cuerpo.
Por lo tanto, el gran secreto de una buena dieta es el equilibrio: comer en menor medida, particularmente grasas, y hacer más ejercicio, es decir, una combinación de ambos. Y el objetivo principal no debiera ser bajar o subir de peso rápidamente sino generar una conducta alimentaria diferente sin perder de vista las necesidades, los excesos y los mecanismos que funcionan en el cuerpo. Y si existe sobrepeso o bajo peso o incluso trastornos alimentarios, lo principal es dedicarse a resolver esta problemática antes de empezar un tratamiento para lograr el embarazo, porque muchas veces es ese problema lo que no permite la gestación y con la sola corrección de esa alteración puede lograrse el embarazo espontáneamente.
(*) Director Médico de Halitus Instituto Médico.