No se debe prescindir del pan en las dietas

El pan es uno de los alimentos más cotidianos y tradicionales de nuestra alimentación, una de las fuentes principales de energía, nutrientes y salud presentes en la dieta del hombre y, según todos los expertos en nutrición, un “ingrediente” inamovible de la base de la pirámide nutricional. Con todas estas cualidades, es preocupante que en los últimos tiempos, y debido a una serie de falsos mitos como que engorda, su consumo esté descendiendo notablemente.

Por sus propiedades nutricionales, porque no engorda, porque es barato y fácil de conseguir, por múltiples razones, es necesario reivindicar el consumo de un alimento que forma parte de nuestra cultura y de una de las dietas más saludables: la mediterránea.

Se trata de un alimento que nos aporta hidratos de carbono, fibra, proteínas, vitaminas del Grupo B y minerales como fósforo, magnesio, calcio y potasio. Es una importante fuente de salud y de energía. Y teniendo en cuenta todos los nutrientes que contiene, y que al menos el 45% de la energía debe provenir de los hidratos de carbono complejos (pan, cereales, pasta, arroz, patata, legumbres, etc.), un bajo consumo de pan puede desequilibrar nuestra dieta.

El pan no engorda
El consumo de pan ha descendido, entre otras cosas ante la creencia generalizada de que el pan engorda. Un falso mito que los expertos en nutrición creen necesario aclarar de una vez por todas. El doctor Félix Gómez-Guillamón, médico especialista en Medicina Interna y experto en Nutrición del USP del Hospital de Marbella, mantiene que una persona sana, no obesa, y que haga algo de ejercicio puede consumir hasta 400 gramos de pan al día sin que éste se convierta en grasa. Pero en general, los expertos recomiendan un consumo diario de entre 200 y 250 gramos de pan repartidos en las diferentes comidas, mientras que en las dietas de adelgazamiento aconsejan no renunciar al menos a 100 gramos.

Fuente: Comunicación Empresarial

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